Etapa de desarrollo 1:
1 día a 2 meses

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La importancia de medir y observar el desarrollo de nuestros hijos desde el nacimiento hasta los seis años radica en que este período es crucial para el desarrollo de habilidades y capacidades fundamentales en su crecimiento. Durante estos primeros años, el cerebro de los niños experimenta un rápido desarrollo y se establecen las bases para el aprendizaje futuro.

Al medir y observar su desarrollo, podemos identificar posibles retrasos o dificultades en áreas como el lenguaje, la motricidad, la cognición y las habilidades sociales. Esto nos permite intervenir tempranamente y brindarles el apoyo necesario para que puedan alcanzar su máximo potencial.

Además, al estar atentos al desarrollo de nuestros hijos, podemos detectar señales de alerta y buscar ayuda profesional si es necesario. Asimismo, nos permite celebrar sus logros y avances, fortaleciendo su autoestima y motivación.

En resumen, medir y observar el desarrollo de nuestros hijos durante los primeros años de vida nos brinda la oportunidad de acompañarlos de manera adecuada en su crecimiento, promoviendo su bienestar y desarrollo integral.

Etapa 1: de 1 día a 2 meses

Debemos hablarles fuerte y claro para que nos entiendan mucho mejor que si les hablamos despacio y con voz chillona. De esta manera, estaremos estimulando adecuadamente su oído.

Los primeros días es importante colocarlos en lugares con mucha luz y exponerlos a cambios de esta, mostrándoles diferentes contornos y colores, para que obtengan una mejor visión.

También usamos cobijas y en muchos casos los inmovilizamos con estas. Sin embargo, es primordial traerlos vestidos lo más ligero posible para que sus brazos y piernas se muevan libremente. Sé que en lugares donde hace mucho frío esto es casi imposible, pero si podemos tibiar el ambiente, ayudará mucho a que nuestros bebés reciban una estimulación táctil adecuada.

Normalmente, cuando un niño nace siempre lo tenemos en diferentes aparatos como portabebés, carriolas, andadores, columpios, etc. Todo esto le impide moverse naturalmente y desarrollar al máximo su potencial. El mejor regalo que reciben nuestros hijos son nuestros brazos. Aprovechemos estos momentos para pegarlos a nuestro corazón y disfrutar, al igual que cuando los amamos. La posición de boca abajo es fundamental para el bebé, pero por supuesto que requiere una supervisión total de uno de los padres.

El llanto es la primera manera de comunicarse con nosotros. Por medio de este, vamos conociendo si tiene hambre, le duele algo o debemos cambiarle el pañal.

Es recomendable jugar cuando tenemos la oportunidad de bañarlos o cambiarlos, estimulando la habilidad manual al jugar con sus deditos y al abrir sus manos. Podemos disfrutar como aprieta nuestro dedo.

Los primeros días en casa son agotadores, pero si los hacemos divertidos conociendo a nuestro bebé, nos será más fácil la tarea de ser madres. Les recuerdo que el tiempo pasa muy rápido, por lo que les aconsejo disfrutarlos al máximo.

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Mamá, escritora y conferenciasta. Autora del libro "El Color de la Esperanza"

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